Durante su homilía del último domingo, 9 de agosto, monseñor Carlos Castillo expresó su pesar por la partida de dos grandes hombres: monseñor Pedro Casaldaliga, obispo defensor de la Amazonía en Brasil; y el padre Miguel Ángel Simón Manrique, reconocido en el Rímac por su noble corazón solidario. “La entrega de ellos por los más pobres nos da a todos ejemplo y fuerza para vivir y esperanza para seguir caminando”, dijo.

De otro lado, comentando el Evangelio de Mateo (14, 22-33), monseñor Castillo explicó que las situaciones de desgracia que vivimos son como una tempestad, y al igual que los discípulos, es posible entrar en desesperación, enredos y temores, pero en medio de la dificultad, el Señor hace sentir su ayuda porque está escondido con nosotros.

“Al producirse la tempestad, los discípulos entran en desesperación, pero el Señor resuelve las cosas caminando sobre las aguas. ¿Qué significa esto? Monseñor Castillo explica que “la tarea del cristiano, simbólicamente hablando, es aprender a caminar sobre las aguas tormentosas. Esa es la misión del cristiano, de la Iglesia, aprender en medio de las situaciones difíciles a ir abriendo una brecha de confianza, de esperanza, pero desde lo profundo, de lo que acontece, no desde lo inmediato”, manifestó.

Ante ello, el Primado dijo que es muy curioso que “nosotros somos un país de católicos, pero estamos convulsionados y reaccionamos a las situaciones por impulso, hay distintas reacciones espasmódicas que vemos a diario, pensando en el interés individual y olvidando el bien común”, precisó el Arzobispo.

Pero también se tomó un tiempo para referirse a lo acontecido durante el fin de semana con los disturbios causados por algunos hinchas que se aglomeraron en los exteriores del Estadio Nacional. Sobre esto, el Arzobispo de Lima dijo que no podemos actuar “pensando que podemos cantar y celebrar vivamente en las calles como si no pasara nada”.

En ese sentido, monseñor Castillo hizo un llamado a construir juntos una nueva forma de vida responsable, aprender a identificar a Jesús que se esconde en nuestra realidad, para inventar un nuevo modo de vivir de acuerdo al deseo y la necesidad de vida que todos tenemos.

Finalmente, Monseñor Castillo recordó la importancia de que haya un consenso nacional por el bien de todos los peruanos: “o nos salvamos todos porque estamos en la misma barca, o nos hundimos todos, pero de ninguna manera nos vamos a salvar solos”, subrayó.

Fuente: Arzobispado de Lima



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