Ayer, domingo 19 de septiembre, monseñor Carlos Castillo hizo un llamado a superar esa visión salvaje de la vida que consiste en las ambiciones personales, compitiendo violentamente y entendiendo al otro como enemigo:

“Todavía no tenemos estructuras servidoras, organización nacional servidora, mentalidad servidora, y para eso necesitamos promover una cultura de servicio y no de sirvientes, desde el primer lugar hasta el último, para estar disponibles a ayudar al Otro sin sacar ventaja o beneficio personal”. (leer homilía completa)

Y es que al cumplirse 100 años del nacimiento de Paulo Freire, padre de la pedagogía crítica, el arzobispo Castillo destacó la misión educadora del reconocido pedagogo brasileño, que a través de ‘palabras generadoras’ de la vida cotidiana de la gente sencilla, estableció una educación integradora a partir del diálogo y el reconocimiento digno de las personas.

“Su aporte a la educación y también a la Iglesia fue grande, porque estábamos habituados a una Iglesia que daba normas y hacía que la gente obedezca. Y lo que él hizo fue promover a las personas, a los pobres y a los sencillos, a los campesinos y a los que no sabían leer ni escribir”, añadió.

Fuente: Arzobispado de Lima



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