Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, presidió la Celebración Eucarística de este III Domingo de Pascua -26 de abril- en compañía de sus Obispos Auxiliares.

“El Señor está saliendo todavía por nuestras calles, haciendo procesiones en todos los barrenderos, enfermeros, policías y médicos que inclusive están muriendo por nuestra causa, por ayudarnos a vivir. Recojamos al Cristo servidor, que es el Cristo Eucarístico que se parte por los demás, y tratemos siempre, considerando los cuidados necesarios, que hemos de inventar formas de caridad que nos puedan permitir espantar el virus del egoísmo”, resaltó.

“Nos reunimos hoy en la soledad y la ausencia de los fieles dentro de nuestras Iglesias para no contagiarnos y defender la vida, pero simultáneamente, sabemos que podemos vivir intensamente desde nuestros hogares la experiencia de Dios que nos acompaña en la noche que vivimos”, expresó el Arzobispo de Lima al inicio de su homilía.

De otro lado, Monseñor Carlos Castillo se refirió a las personas que están tratando de volver de Lima a sus regiones porque ya no tienen los medios para permanecer aquí Citando a Lucas (24, 13-35), explicó que “los discípulos de Emaús se parecen a estos hermanos nuestros que quieren retornar ahora a sus localidades para defenderse de la pandemia, sienten y huyen de una situación difícil, también nosotros somos hoy discípulos que huimos de la pandemia, y también el Señor se acerca y trata de estar presente de tal manera que a veces no lo notamos”.

Durante la homilía habló también de la experiencia que están teniendo los más de 50 voluntarios que apoyan la central telefónica de acompañamiento espiritual en la Arquidiócesis de Lima. Castillo mencionó que al día se reciben alrededor de 100 llamadas. “Escuchar los relatos significa decir todo lo que sufrimos, todo nuestro drama, todas nuestras esperanzas, nuestros deseos, nuestros anhelos, decirlo con alegría o con llanto, pero decirlo, porque nuestra Iglesia es una Iglesia fundada en la Palabra, somos Palabra”, expresó.

Finalmente, ahondó en la importancia de ser solidarios en estos tiempos difíciles. El Arzobispo de Lima dijo que si ayudamos a otros, nos unimos a causas justas, hacemos algo por el prójimo y suscitamos entre nosotros inteligencia y organización. “Estamos haciendo la Eucaristía viva, porque la Eucaristía es la entrega de Jesús que se parte por nosotros”, dijo.

Fuente: Arzobispado de Lima



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