El Arzobispado de Lima se pronunció el pasado 8 de noviembre ante la difusión pública de una noticia sobre presuntos actos de tocamientos indebidos en la que se involucra a un párroco de su arquidiócesis.

En el comunicado, informaron que “en salvaguarda del respeto a la dignidad, honor de las personas, y verdad de los hechos”, el Sr. Joshua Manuel Alache Zapata, quien se desempeñó como asistente de la Parroquia Doce Apóstoles de Chorrillos, en el mes de octubre de 2019, se acercó al Arzobispado de Lima para comunicar su versión sobre tocamientos indebidos que habría recibido por parte del sacerdote Luis Eduardo Ayala Falla, así como faltas que éste cometió a las leyes laborales.

En este sentido, el Arzobispado de Lima, luego de escuchar al Sr. Alache, realizó las siguientes acciones:

1. En relación a la versión sobre tocamientos indebidos, se instruyó al presunto agraviado y a sus familiares para que recurran a las instancias judiciales (Poder Judicial y Fiscalía) y administrativas (Prefectura), a fin de denunciar el hecho a las autoridades correspondientes para ser investigado y, de ser responsable, sancionado.

2. Mediante Decreto Arzobispal Nro. Canc. 187/Arz/11-10-19, se dio inmediato inicio al proceso canónico correspondiente conformando una Comisión AD HOC.

3. A fin de contar con un proceso transparente y objetivo, se procedió a emitir el Decreto Arzobispal Nro. Canc. 204/Arz/06-11-19, a través del cual se suspendió al padre Luis Eduardo Ayala Falla del ejercicio de sus funciones como sacerdote mientras dure el proceso.

4. Con respecto a los derechos laborales del Sr. Alache, se procedió a realizar el pago de las remuneraciones y beneficios sociales correspondientes.

5. El Arzobispado de Lima ha venido dando y seguirá brindando todas las facilidades necesarias para que las autoridades competentes desarrollen sus funciones en el proceso iniciado por la Fiscalía. Asimismo, invoca a éstas a desarrollar las investigaciones con la debida celeridad y transparencia.

Finalmente, el Arzobispado afirmó que, en comunión con el Papa Francisco, condena los abusos sexuales y considera que debe haber una atención prioritaria y evangélica a las víctimas, y que todas las denuncias deben investigarse y sancionarse. Expresa por ello que no encubre a ningún agresor y ha comenzado a generar protocolos de acción que aseguren la prevención, atención y reparación de las víctimas.



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