El pasado lunes 18 de octubre, la Arquidiócesis de Lima dio inicio a la apertura sinodal diocesana, desde el Santuario de Las Nazarenas y junto a la imagen del Señor de los Milagros.

Durante la Celebración Eucarística, monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima, explicó que se ha querido inaugurar el proceso sinodal convocado por el Papa Francisco con el camino «procesional» que nuestro pueblo solía celebrar cada 18 de octubre, aprendiendo a caminar juntos y a ser hermanos de la gente.

“La salida procesional que solíamos hacer en este día y que no podemos realizar por razones sanitarias, vamos a trasladarla al camino sinodal de salida en misión, para que todos podamos encontrarnos como hermanos con el mundo y ayudemos a la gente, a los pequeños, a los confundidos, ayudemos a reparar las heridas y enjugar sus lágrimas”, destacó.

Monseñor Castillo explicó que en todos los pueblos del mundo se está viviendo una gran conmoción y un cambio de época que nos interpela: “Estamos avanzando, probablemente, a una nueva forma de vivir que no puede derivarse como consecuencia de la casualidad. Y en medio de estas situaciones muy complejas de enfermedad, calentamiento global y crisis humana, estamos llamados a discernir aquellos signos interesantes que nos acercan a una humanidad hermana capaz de apoyarse, ayudarse, comprenderse y decidir juntos cómo queremos nuestro planeta”.

Finalmente, el arzobispo de Lima aseguró que la Iglesia necesita escuchar los clamores de la gente para ponernos de acuerdo, de lo contrario, no podremos ser signo de esperanza para los demás. Además reiteró que debemos esforzarnos en hacer una humanidad fraterna, capaz de resolver juntos los grandes problemas del mundo.

“Hemos rezado al Espíritu Santo para que nos acompañe en este camino sinodal, transformando lo que solíamos hacer cada 18 de octubre en situaciones normales: Primero se levanta la imagen del Señor de los Milagros, todos aplaudimos, empieza caminar y lo seguimos. El Señor va por nuestras calles bendiciendo a la ciudad, visitando, sobre todo, a los enfermos de los hospitales, teniendo compasión de nuestras debilidades. Nosotros también estamos llamados a seguir su ejemplo y tener una actitud en salida, siempre en misión”, precisó.

Fuente: Vatican News



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