¿Qué lectura podemos hacer a propósito de los últimos derrames petroleros ocurridos entre Ecuador y Perú?

1.- Los afectados son los mismos

Los derrames afectan a las poblaciones indígenas y ribereñas de los ríos Coca y Napo en el Ecuador y, como consecuencia, también a las poblaciones indígenas (por lo general kichwas) y ribereñas del río Napo en el Perú.

Según el comunicado de la REPAM Ecuador, el impacto socio ambiental del derrame ocurrido el 7 de abril todavía afecta a un aproximado de 97,000 personas (Comunicado Oficial, 08 de abril 2020 de la CONFENIAE – Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana].

En el lado peruano, el Observatorio Petrolero de Amazonía Norte puso en alerta que hace menos de una semana, ocurrió otro derrame de petróleo en territorio kichwa, lote 192. Informa así el Observatorio: La empresa #FronteraEnergy lleva 5 días sin poner en marcha plan de contingencia mientras que el petróleo avanza hacia los cuerpos de agua de los que se abastece la comunidad Doce de Octubre. Comuneros y comuneras exigen que la emergencia del COVID-19 se maneje en paralelo con la atención ambiental, ya que por la grave contaminación del lote se encuentran expuestas a un doble riesgo que incrementan su vulnerabilidad y reducen sus posibilidades de combatir el #coronavirus. Mientras tanto, a pesar de la precariedad de la infraestructura petrolera #Perupetro alista flexibilización ambiental que desprotege aún más a las comunidades. Federaciones exigen que #Oefa y #osinergmin enfrenten el reto de fiscalizar acciones durante esta pandemia con protocolos adecuados e interculturales”.

Estos datos mostrarían que los derrames petroleros en esta parte de la panamazonía se dan con cierta regularidad.

2.- A pesar de los datos oficiales, ¿qué se ha venido haciendo?

Si recordamos, en Ecuador, entre los años 2000 al 2010, según los datos del ministerio del Ambiente ecuatoriano la media de accidentes fue de casi 50 (derrames) al año. Y en 2011… se reportaron 60 derrames de hidrocarburos en el país”. Y el dato curioso es que “sólo un 1,5% de todos los derrames que tuvieron lugar entre 2000 y 2010 fueron por un “desastre natural”,así lo da a conocer el ministerio del Ambiente ecuatoriano en un reportaje publicado en la BBC. Entonces, sólo en 10 años (entre el 2000 al 2010) se reportaron un total de 539 derrames, señala el informe.

El Perú no se queda atrás cuando se tenga que hablar acerca de los derrames petroleros. Nos encontramos con una cronología que muestra que entre los años 2000 al 2016 (esta aparece en el sito Energía Sur) hay un recuento de 60 derrames en los últimos 15 años. Más aún todavía, se puede leer un informe de la Defensoría del Pueblo del Perú de marzo del 2018, donde se señala que “más de cien derrames de petróleo han ocurrido en el Oleoducto Nor Peruano”, exigiendo al Congreso y al Ejecutivo implementar medidas para frenar “ataques de terceros”. Esto se deja leer en el “informe elaborado por una comisión multipartidaria encargada de investigar las causas y responsabilidades de incremento significativo de derrames de petróleo”.

Otra curiosidad que se ve, es que este último informe de una comisión multipartidaria señala que los derrames, al parecer, se han producido por “ataques de terceros”. Sin embargo, esta situación nos hace pensar y recordar que muchas veces, los pronunciamientos de las organizaciones civiles e indígenas que son formados quedan allí, en el “olvido” de una autoridad o simplemente encima de un cerro de papeles sin importancia. De esto último, en el lado peruano está demás nombrar varios casos, algunos de ellos, conocidos.

3.- ¿Cómo se ha manejado la información del último derrame petrolero en el Napo tanto en Quito – Ecuador como en Lima – Perú?

Es curioso que, inmediatamente ocurrido los hechos del derrame del 2013 y este del 2020, los medios capitalinos no han dado suficiente cobertura al tema. Se aduce que un factor es la lejanía del lugar. Tanto para Quito como para Lima, la Amazonía continúa siendo ese lugar inhóspito, donde probablemente, muchos de estos territorios no son foco de atención a los ‘intereses’ de los grandes medios de información y grandes monopolios de comunicación.

Pero la información circuló por las redes. El hecho se reportó usando un twit que alertaba a las pocas horas de lo acontecido. Esto puede hacernos pensar que la información ha llegado en tiempo récord a los medios. Pero quienes “monopolizan la información” probablemente tienen otras noticias que son colocadas en la agenda setting del día.

Desde el punto de vista ético, ¿cuál es la responsabilidad de los medios de información en lo que respecta a su discurso y la forma de cómo tratan la noticia? La respuesta es obvia: decir la verdad y ser precisos con la noticia con una total independencia, equidad e imparcialidad. Razones más que objetivas pero que muchas veces permanecen en el discurso de quien las escribió.

Sin ir más lejos, tanto Quito como Lima continúan dando cobertura al tema de coyuntura: la pandemia. Los medios capitalinos nos siguen mostrando escenas más que trágicas. Escenas que aumentan cada día el miedo y la zozobra en una población, que muchas veces vive llena de desinformaciones o falsas noticias.

Nos permitimos esta pregunta: ¿por qué se continúa invisibilizando a los pueblos indígenas de la Amazonía?

4.- Mientras las organizaciones civiles junto a la REPAM daban la alerta

La Red Eclesial Panamazónica – REPAM junto a otras instituciones y organizaciones civiles, mediante la alerta 19 difundida al día siguiente del derrame, puso de manifiesto a las organizaciones indígenas del lado peruano y al Vicariato San José del Amazonas de lo ocurrido aquel 07 de abril.

Entre los puntos resaltantes que podemos leer en la alerta son: “varias comunidades que viven a las riberas de los ríos Coca y Napo han reportado que el derrame ha llegado hasta sus territorios generando graves afectaciones”. Otro punto fundamental de la alerta es aque que dice que la empresa estatal de petróleos PETROECUADOR y los Ministerios ecuatorianos NO han transparentado la información de los hechos. Además, que este “hecho agrava mucho más la situación de vulnerabilidad que ya enfrentan en el marco de la actual pandemia por el Covid – 19”.

Con información enviada por Roberto Carrasco OMI, director de Radio Amistad (Aucayacu) y miembro del Observatorio Socio-Eclesial

 



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