El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral anuncia la publicación de Aqua fons vitae. Orientations on Water, symbol of the cry of the poor and the cry of the Earth (Orientaciones sobre el Agua, símbolo del grito de los pobres y del grito de la Tierra). Así lo ha comunicado el pasado 30 de marzo de 2020, la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Se trata de un documento “enraizado en el Magisterio social de los Papas e inspirado en el trabajo realizado por miembros de la Iglesia nacional y local en diferentes países” y que está disponible, actualmente solo en inglés, en el sitio web del Dicasterio.

Este anuncio se produce a finales del mes en el que se celebró el Día Mundial del Agua, que tiene lugar el 22 de marzo.

3 dimensiones del agua

De acuerdo al comunicado, en el texto, se distinguen tres aspectos o dimensiones relacionados con el agua: “1) el agua para uso humano; 2) el agua como recurso utilizado en muchas actividades humanas, en particular la agricultura y la industria; 3) el agua como superficie, es decir, los ríos, los acuíferos subterráneos, los lagos y sobre todo, los océanos y los mares”.

Además, para cada aspecto, “el texto presenta los desafíos conexos y las propuestas operacionales para sensibilizar más sobre ese tema y sobre el compromiso a nivel local”. El final del documento, por su parte, “plantea una reflexión sobre la educación y la integridad”.

Abordar la situación del agua

El Dicasterio anuncia, además, que se está definiendo una estrategia para abordar “la situación relativa al agua, a los servicios e instalaciones higiénicas en general (WASH en inglés), en las estructuras sanitarias pertenecientes a la Iglesia Católica”.

“Demasiados centros de salud en los países pobres y en desarrollo” no tienen un acceso adecuado al agua para las necesidades de limpieza e higiene más básicas: “Sin agua limpia, lavabos, jabones, inodoros y procedimientos de higiene, miles de millones de pacientes, personal de asistencia y familias corren peligro porque faltan las bases o las infraestructuras para prestar cuidados apropiados, seguros y de calidad. Nacimientos, cirugías, infecciones, epidemias: nada de esto se puede gestionar con seguridad sin agua”, resalta la nota.

Y la situación es particularmente alarmante “en estas semanas marcadas por la pandemia COVID-19”, pues “miles de instalaciones sanitarias están funcionando como pueden sin esa salvaguardia del agua que permite limpiar y proteger la vida”.

Batalla para salvar vidas

La nota señala que, tradicionalmente, la Iglesia Católica ha sido pionera y en el compromiso con el sector de la salud y de la asistencia sanitaria en todos los continentes y que, al mismo tiempo “algunos líderes mundiales en el campo de la salud, incluidas las Naciones Unidas, han tomado cada vez más conciencia de esta cuestión. Coaliciones de organismos gubernamentales, organizaciones privadas y de beneficencia están elaborando planes de acción para enfrentar este problema con la mayor rapidez y eficacia posible”

Así, una vez realizadas las consultas con conferencias episcopales, organismos católicos de desarrollo, y expertos, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral “desea animar y apoyar a aquellos que ya participan activamente en esta batalla para salvar vidas humanas”.

Trabajos y colaboración

Numerosos sistemas católicos de asistencia sanitaria están ya trabajando para definir el alcance y la complejidad del problema mediante un muestreo de estructuras sanitarias católicas. El Dicasterio, en colaboración con algunos organismos, como Catholic Relief Services  y Global Water 2020, “ha decidido alentar este esfuerzo y contribuir a él, promoviendo -siempre que sea posible- investigaciones adicionales en algunos países”, prosigue el texto.

Y los resultados de este estudio, así como los de otras encuestas realizadas recientemente por organizaciones sanitarias católicas, “se utilizarán como punto de partida para planes de ejecución y de recaudación de fondos para sostener los planes operacionales”.

Por último, el comunicado informa que las organizaciones interesadas en sumarse a esta iniciativa “pueden ponerse en contacto con el Dicasterio (a partir de mediados de abril) para solicitar más información o examinar las posibilidades de participación”.

Fuente: Zenit



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