El pasado 7 de febrero concluyó en San Salvador la 47ª Junta Directiva de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR). “América despierta, ¡ya es la hora!” fue el título del encuentro que reunió a la Presidencia de la CLAR, los miembros del Equipo de Teólogos Asesores de la Presidencia (ETAP) y los presidentes de las conferencias de religiosos del continente.

Memoria, martirio y misión

En torno a la triada memoria-martirio-misión, la Junta Directiva de la CLAR reflexionó, durante tres días, sobre la realidad latinoamericana, bajo la inspiración del Horizonte Inspirador y asumiendo “la hora de nuestros pueblos: el grito de la realidad”.

La memoria de los mártires, como san Óscar Arnulfo Romero, Rutilio Grande, los mártires de la UCA y tantos religiosos y campesinos torturados, han revitalizado las búsquedas de la CLAR, con un llamado a la vida religiosa a permanecer de pie en esta hora del continente, como alentó su presidenta, Gloria Liliana Franco, en sus palabras de apertura.

De pie

“De pie, así debemos estar nosotros los consagrados”, dijo la religiosa colombiana, evocando las palabras de san Romero: “el profeta tiene que ser molesto a la sociedad, cuando la sociedad no está con Dios”.

“En este ahora de nuestra Iglesia frágil y pecadora, justo ahora, lo nuestro es estar de pie –acentuó la Hna. Gloria Liliana– como el Maquilishuat (el árbol nacional de El Salvador), como Romero, María y Jesús, como los que comprenden el para qué de su existencia”.

Con actitud de escucha –desde la memoria–, el martirio fue la clave de discernimiento de la Junta Directiva, para vislumbrar la misión que compete a la vida consagrada para un nuevo modo de ser Iglesia.

En peregrinación, por la ruta de los mártires, la CLAR reafirmó este propósito y las conclusiones de la Junta Directiva. La ruta incluyó la visita a la capilla donde fue asesinado Romero el  24 de marzo de 1980, su casa-museo, el Centro de Pastoral de la UCA –que recoge la memoria de Ignacio Ellacuría y los mártires de la UCA–, y la cripta donde se encuentran los restos de san Romero de América. Allí, celebraron la eucaristía presidida por el cardenal Gregorio Rosa Chávez, junto a 400 religiosas y religiosos salvadoreños.

Fuente: Vida Nueva Digital



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